ONG, voluntarios y personas migrantes

Por Laëtitia Montjallard

El libro El desafío de la interculturalidad: El voluntario y las ONG ante el reto de la inmigración, el caso de la ciudad de Granada, de Gunther Díez, realiza un análisis de cuál es el papel de los voluntarios en las ONG que trabajan con personas migrantes. La vocación por ayudar al otro, el aprendizaje personal, crecer en el plano humano y vivir experiencias diferentes son los principales motivos que mueven a una persona a hacerse voluntaria.

La obra empieza presentándonos lo que representan las ONG para los inmigrantes. Las ONG son la primera institución que está en condiciones de ayudar a los inmigrantes. Para que esta ayuda se pueda realizar, el libro subraya que uno de los prerrequisitos es que la persona migrante aprenda español.

Como introducción, el libro nos ayuda a entender el nacimiento de las ONG, su funcionamiento y las dificultades que a veces encuentran. La mayoría de las ONG se creó con los movimientos sociales y políticos de 1968. Con estas instituciones se quiere fomentar la solidaridad, los derechos humanos, la justicia social y la caridad. Dentro de las ONG, el autor describe que se puede distinguir el modelo asistencial y el modelo transformador. El primero consiste en centrar su atención sobre uno o varios grupos marginados. El otro modelo centra su acción en la sociedad mayoritaria y la opinión pública, para que puedan colaborar en la transformación del marco estructural.

Según Díez, el principal motivo que lleva a un voluntario a participar en la vida activa de las ONG es “poder ayudar al otro”. No obstante, otra causa que les impulsa es aprender, porque formar parte de una ONG permite crecer en el plano humano. Entonces, participar en la vida activa de la ONG supone implícitamente un intercambio: de conocimientos, historias, testimonios, experiencias.

El voluntariado consiste en participar en las actividades de una ONG ofreciendo el propio tiempo. El hecho de que el voluntariado por definición no esté remunerado provoca algunas controversias, alerta el autor. ¿Por qué? Porque algunos voluntarios tienen la sensación de hacer el papel del gobierno y para ellos ese trabajo debería realizarse desde las entidades públicas. Sin embargo, muchos voluntarios no lo hacen por el dinero, sino que buscan algo emocional y afectivo a cambio de su trabajo.

Hacerse voluntario no significa “echar horas”, dice Gunther Díez, sino que es una implicación real en la vida asociativa que necesita reflexión y compromiso. Por eso, el papel de la ONG consiste también en inculcar una buena formación.

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