“Ser es crear”: V Campamento Urbano de OPDP 2019

El próximo mes de julio celebraremos la V Edición de los Campamentos Urbanos de OPDP en Entrevías. Del 3 al 7 de julio con los mayores (ESO y Bachillerato) y del 9 al 19 con los pequeños (Primaria). El tema de este año es “Ser es crear” y en este texto recogemos nuestros principios, sueños, intenciones, comprensiones y deseos.

1.    Ante el quinto campamento de Otro Punto de Partida. Los cuatro anteriores han creado memoria, nostalgias. Esos 20 días en pleno verano se levantan con fuerza en recuerdos, vivencias y momentos únicos del año. Dejan brasas, rescoldos que a medida que se acercan los días de julio, se encienden en sueños, perspectivas y horizontes nuevos. Este quinto campamento nos requiere a todos/as, mayores, jóvenes, adolescentes, niños, en una ilusión e impulso generoso, gozoso. La experiencia vivida en los anteriores nos lanza a emprender con coraje esta nueva maratón. Necesitaremos sacudir perezas, comodidades y evasiones, que acaban en vacíos e insatisfacciones que nos niegan en confianzas propias y nos estrechan, reducen nuestro campo de visión y de posibilidades. Nuestro campamento de verano irrumpe desafiante y vigoroso. No hay fiesta mayor que la que viene activándonos, motivándonos. La fiesta, creación. Tenemos que ir comprendiendo, ya desde ahora, que esfuerzo, trabajo y gozo están muy entrelazados. Vosotras/os, que estáis abriéndoos a las múltiples posibilidades y ofertas que la vida os ofrece, no podéis perder las oportunidades que la vida nos da. Y este quinto campamento de OPDP está siendo una hermosa creación conjunta. Cada uno de los campamentos vividos ha constituido toda una aventura. Cada jornada, cada iniciativa la hacíamos surgir desde el entusiasmo, la entrega de todas, todos. No podemos negar quienes participamos en ellos que al final estos 20 días habían sido una fiesta prolongada que ha hecho que nos conozcamos, nos comuniquemos, nos celebremos, nos inventemos desde lo mejor de cada una/o de nosotras/os. Caen prejuicios, miedos, recelos. Lo que parecía estar lejos llega a estar delante, próximo, nos constituimos en un gran abrazo.

2.    Este quinto campamento pretende concentrarnos en una escucha, diálogo y relación, que nos golpee en una única pregunta. ¿Quién soy yo para mí mismo, para mí misma? ¿Cuánto tiempo me concedo para escucharme en mis sentimientos, en mis deseos, en los que realmente me siento vinculada/o, referida/o? ¿Con quién me conecto? ¿Hablo con alguien de aquello que me está tocando, afectando, de mis tripas? Sería oportuno el que nos procuráramos, entre las actividades de estos días, el preguntarme por mi autoestima, cómo me valoro. ¿He llegado de alguna manera a encontrarme conmigo misma/o? Nos urge el escuchar este grito propio, porque en el fondo somos un grito. Yo soy un grito, que huyo de él y no quiero escucharme en mi grito. Me evado, sometiéndome a las opiniones, a los modos, a las conversaciones que dominan el espacio, los círculos, los mundos en los que cada uno vivimos. Cuántas veces me he sorprendido pensando en los otros, en las otras, envidiando por lo que no tengo y lo que juzgo que tiene el otro o la otra. He de sorprenderme de lo colgado/a que vivo de los otros por no pisar ni habitar mi propio suelo, mi propia casa, mi propia persona. Tengo mi casa deshabitada.

3.    No creo en mis valías, en mis posibilidades, capacidades. Cuando uno deja de creer en su propio proyecto de vida está ya herida/o en su fondo de persona. Queremos decir que no hay fuerza para acometer, para luchar por lo que uno quiere, cree, quisiera. Nos dominan negatividades, comparaciones o ensoñaciones que nos privan, nos roban motivación, energía de proyección, de lanzarnos a crear algo propio. Traemos un fuerte déficit, no ya económico tan solo, sino ante todo un déficit de confianzas propias, de atrevimiento, de planteamientos que nos den fundamento, razón de existir, de ilusionar, de esperar. Tendríamos que sorprendernos del contenido, del sentido de nuestras conversaciones. ¿De quién hablamos cuando estamos juntos? ¿A quién escucho cuando te oigo? ¿O qué me escuchas tú cuando te hablo? ¿Qué nos traemos unos y otros, unas y otras? ¿Qué opiniones, qué juicios, qué pensamientos llegamos a escuchar, a ofrecer, a dialogar en nuestros encuentros?

4.    ¿Llego a escuchar a la realidad, a lo que acontece, a las situaciones tanto personales como sociales, políticas, todo aquello que está siendo cuestión, pregunta, responsabilidad? ¿De qué fuentes, de qué informaciones nos alimentamos, qué búsquedas realizamos por llegar a conocer en su mayor veracidad y realidad los hechos, lo que se opina, se dice? ¿Vamos teniendo un juicio crítico sobre lo que nos informan los medios, las redes sociales? ¿Qué juicio propio, crítico estamos propiciándonos unos/as a otros/as? ¿No tenemos la impresión generalizada de que vivimos en un impersonal: “se dice”, “han dicho”, “la televisión ha afirmado”, “en twitter dicen”, “me ha llegado un whatsapp…”?

5.    Una gran pregunta será atrevernos a escuchar qué hago con mi intimidad. ¿Hay algo más propio, íntimo, mío, único que mi intimidad? ¿Puedo yo mercantilizar con mis secretos más hondos, exponer lo más sagrado de mi persona a subasta pública? ¿Qué sentido de pudor tengo sobre mis sentimientos más profundos? La incontinencia de ansiedades, el prurito exhibicionista de intentar ser alguien profanándome y profanando a los demás, contando sin necesidad sus vidas más personales y singulares, ¿a qué humanidad y futuro nos están llevando? ¿Qué sentido y valoración otorgo a las confidencias profundas que se me han hecho? Como se sabe, hacerse con la intimidad de alguien es un tremendo acto de confianza en ti, me constituye en dignidad, no puedo destruir a nadie pisando sus intimidades y expandiendo de mil modos y maneras el honor, la dignidad y el misterio de cada persona.

6.    Semejante cascada de preguntas, en su misma incisividad, pretenden despertarnos desde insistencias sorpresivas de lo habitual, cotidiano y rutinario de nuestros modos de comprensión, relación, interacción en los que nos configuramos y nos vivenciamos, tanto a nivel personal, relacional, de amigos/as, sociedad… Es sabido que la cotidianeidad se elige cada vez más como el denominador del sustrato social y personal más generalizado. Por eso, es válido atrevernos a preguntar: ¿qué estoy haciendo? ¿Qué estamos siendo? Traer la pregunta a lo que se da como normal, como real, como válido, hasta que se llega a preguntas como: ¿esto qué vale, a dónde nos lleva, qué estamos haciendo unos y otros, y todos y todas? Esto es salir de lo colectivo, de lo admitido como valor, praxis y referencia válida y hasta normativa. Será uno de los trabajos fuertes, ya ahora y cada vez más, el atrevernos a reflexionar por nosotros/as mismos/as, no dejar que otros nos dominen. Nos estamos convirtiendo en el proletariado del mundo digital, nos utilizan porque les producimos y de nuestros productos se sirven para dominarnos. Ya es hora que despertemos del sueño en el que nos quieren envolver los medios, las redes, los intereses económicos, políticos, ideológicos, involucionistas… Qué fuerza tienen las fake news. Entre nosotros mismos hemos de afilar el juicio crítico, salir del anonimato gregario y pronunciarnos desde nuestro sentir, nuestra experiencia más verdadera y real, que nos sustenta, nos da dignidad.

7.    En medio de la ambigüedad que somos -nada hay puro, ni perfecto, ni acabado-, nosotras/os cada vez más hemos de optar por la persona, por su capacidad de llegar a la realidad, que le posibilita constituirse en persona desde sí misma. Nuestro campamento quiere esforzarse en devolver la prioridad de la realidad a la persona. El niño, la niña trae una capacidad de ser él mismo, ella misma. Y a medida que el tiempo avanza hemos de afianzarnos en las experiencias propias, en la capacidad de proyectar un futuro propio para uno mismo y para la sociedad, para la humanidad. No tenemos que derogar, esto es, dejar en manos de otros lo que nos corresponde como responsabilidad y como lugar propio. Una persona verdadera puede vencer a ejércitos, no hay nada más poderoso que alguien que, sin violencia, sin dañar ni herir a nadie, avanza en un paso propio, creando lo que puede llegar a ser él, el otro, la otra, la sociedad, todos los hombres y mujeres. Hemos de avanzar hacia una atracción de lo verdadero, del bien, de la bondad, de lo auténtico, de lo valiente, de lo fiel; y no vendernos estúpidamente en manos ajenas. No habrá futuro si no emerge este sujeto propio, ya desde ahora.

8.    Porque ante todo somos posibilidad, somos bondad, somos corazón, somos pensamiento, somos libertad y querer, decidir, elegir lo que queremos ser. Siempre hay un margen para el que quiere, para abrirse un camino, una senda, un futuro, un nuevo origen a las situaciones desde una comprensión, un diálogo, un perdón, una palabra amiga, no quedándonos en los hechos, sino en las intenciones, las situaciones, de dónde viene la persona, cuál es su mejor sentir, escuchar su grito, su dolor, su sufrimiento, sus sueños, su fuerza de inventiva, de sensibilidad en los campos más variados, artísticos, emprendedores, sociales, reflexivos, de pensamiento, de cuidado, de solicitud, de compasión… Todo eso está en nosotros, en cada uno. Todo esto es vivir en un acto creador permanente. Como dice el eslogan de este quinto campamento de OPDP: “Ser es crear”, existir creándonos, ser creándonos desde nosotros/as, en la búsqueda de lo posible, de lo mejor. Este campamento puede traer una luminosidad profunda, atrayente, en una inventiva innovadora, mutua, dándonos confianza, identidad propia y responsabilidad y abriéndonos en nuestras inmensas responsabilidades. Nada está limitado, como nos quieren hacer ver tantos determinismos de todo género: existe la libertad, el deseo, el amor, la amistad, el perdón y la gratuidad. Todo esto nos lleva a una valoración del trabajo. Sin trabajo no podemos llegar a la plenitud y nosotros somos existencias en grito permanente de plenitud de aquello que ya somos y podemos y avanzamos y suspiramos y anhelamos ser.

9.    Todo esto nos está lanzando a una responsabilidad social. Las personas existimos desde un arraigo comunitario, familia, pueblo, barrio, sociedad, cultura compartida, un proyecto humano que nos entrelaza, nos hace próximos, hermanos/as unos/as de otros/as. Cuantas más singularidades haya alumbraremos espacios nuevos sociales. Es preciso avanzar hacia el otro, los otros. También existen los otros, no soy yo el único ni el absoluto. Existimos en permanente interrelación, reciprocidad. Y precisamente cuanto venimos afirmando quiere impulsar un espacio comunitario, relacional, social, positivizante, estimulante, esperanzador.

Comentarios

Javier Diaz Lucio
Respuesta

Estoy totalmente de acuerdo con todos y cada uno de los puntos.
Los adolescentes de ahora han dejado de cuestionar aquello, tanto académico como social, que otros les cuentan.
Admiran a personajes vacíos, en su mayoría ignorantes y sin valores.
Envidian lo que otros tienen sin valorar lo suyo.
Son agresivos en la calle, con su familia, porque se sienten inseguros y no pueden demostrarlo por ser tachados de blandos.
Tan siquiera se reúnen para hablar, lo hacen a través de la tecnología, teniendo muchos amigos en las redes sociales pero estando solos realmente.
Muy bien explicado en el escrito.

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